Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 16 de junio de 2017

Mediocres con poder

Esta mañana he vivido una situación que me ha puesto del revés. La escuela últimamente me da muchos quebraderos de cabeza. Me gustaría ser justa y no generalizar pero me cuesta. Durante este curso que parece que no vaya a terminarse nunca, me he topado con personajes a los que puedo etiquetar sin miedo a equivocarme de mediocres; mediocres con su pequeño poder en el mundo, con su invasivo poder en la vida de los niños y niñas que están a su merced en sus aulas.

Me pasa últimamente con el profesorado como con los profesionales uniformados: me provocan una rabia y una desazón infinita con su prepotencia y su sartén por el mango. Agentes de policía, de la OTA, médicos, incluso. Pueden hacer contigo lo que quieran porque estás a su merced. Da igual si aportas argumentos, sensatez, actitud de entendimiento, alternativas... Da igual, si el placer de dictar sentencia provoca una complacencia tal que el sentido común, la empatía y los valores se diluyen en la relación entre personas.

Si hay algo por lo que estoy agradecida en la vida es por la sólida educación en valores que he recibido de mis padres. A pesar de que me ha complicado y complica mucho la existencia, hace que me sienta merecedora de respeto y amor. Hace que sienta que pago a plazos el privilegio de mi existencia a este lado del mundo.

Pongo el máximo empeño en transmitir esos mismos valores a mis hijas pero, en días como hoy, me llego a plantear si no sería más humano dejarse llevar por el impulso defensivo-agresivo ante una injusticia empoderada e impertinente en su victoria frente al débil.

No lo hago porque estoy comprometida con mi rol de educadora. Me tanteo la espada en mi cadera y la dejo estar. Me retiro de escena derrotada, dolida y queriendo creer que quizá algo de lo que aporté en la confrontación dejó una pequeña huella, un pensamiento al que darle una vuelta, una duda sobre si fue correcto o quedó en lo que pareció: otra batalla ganada de alguien mediocre con un poquito de poder y un ser más pequeño en la escala sobre el que volcar la carencia de otras cosas.

1 comentario:

Mentxu Ramilo Araujo dijo...

Me has recordado a este post que acabo de leer hace un rato: https://josanlatorre.wordpress.com/2017/06/15/por-que-los-franceses-ya-no-pitan-a-rafa-nadal/ .

Voy a compartirle a su autor Josean Latorre este tuyo.

Besos y a seguir tejiendo redes de esperanza y de confianza que superen la mediocridad