Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

jueves, 20 de octubre de 2016

Ana

Te estaba esperando, querida Ana. Porque tengo algo que decirte. Quiero decirte GRACIAS. Por tu fidelidad a este blog, por acompañarme en este desparrame de mis cosas y por hacerme sentir que compartimos algo bonito cada vez que vienes por aquí.

Quiero darte las gracias por tu generosidad, por tu sensibilidad, por tu empatía y por esos abrazos maravillosos que me regalas cuando los necesito tanto. Por la prudencia y la alegría con la que vienes cada mañana. Por esos momentazos de chascarrillo impagables, por tu sentido del humor tan fino, por ser tan como eres: tan genuína.

Por ser tan bonita; también en su sentido más amplio. Por el trazo divino de tu lápiz rojo que subraya la errata con tanto respeto. Por haberte hecho un hueco en mi corazón.

Mi admiración, mi respeto, mi amistad, querida Ana.