Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 23 de noviembre de 2015

POLÍTICA con mayúsculas

Han sido días de mucho esfuerzo, de mucha calle, de mucho nudillo a las puertas de los contactos en redes sociales, en agendas de correo electrónico. Muchos días de pulso provincial compartido -nervios, ilusión, esperanza- y sostenido por el grupo. ¡Y lo han conseguido!

Quiero felicitar a mis compañeros y compañeras del partido Por un Mundo + Justo en Bizkaia, Madrid, Granada, Almería y Las Palmas porque ¡están en campaña! Han logrado presentar los avales necesarios para concurrir a las próximas elecciones generales. Y yo estoy muy, muy contenta porque, aunque desde la barrera, he seguido sus avances con mucha satisfacción.

Y ahí estarán: haciendo campaña; llevando a las calles la única propuesta política que tiene como objetivo primordial la erradicación de la pobreza. Estarán contando a unos y otras que acabar con la pobreza es una cuestión política y que cambiar la política es una decisión personal. Estarán pidiendo el voto y sumando apoyos para llevar a la agenda política la justicia social y la fraternidad.

Estoy muy orgullosa de mis compañeros y compañeras de M+J, porque tienen una fuerza numantina. Porque sueñan con un mundo mejor y saben que eso se tiene que conseguir con el impulso de una política de servicio, una política con mayúsculas; son militantes de un proyecto que pone a las personas en el centro de la acción.

Solo quien ha formado parte de apuestas ideológicas tan peleonas, pero tan silenciadas como la de Por un Mundo + Justo, sabe el esfuerzo que supone seguir ahí después de 11 años, renovando la ilusión, la esperanza y la cohesión de un equipo formado por las mejores personas.

M+J llevará de nuevo a campaña un programa posible. A quien palabras como fraternidad o solidaridad en relación con la política les dibuja una media sonrisa condescendiente, les digo que se acerquen a escuchar sin prejuicios a Por un Mundo + Justo. Les pido que escapen de las etiquetas facilonas de utopía, idealismo, buenismo y se arriesguen a dejarse tocar por el mensaje de M+J: "dame tu apoyo para que juntxs llevemos el fin de la pobreza al orden del día de la gestión política".

Queridos compañeros y compañeras de partido: orgullosa de vosotrxs. Emocionada por vuestra perseverancia y compromiso con ese otro mundo posible.

Toda la suerte. Todo mi respeto.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Nos rondan los hombres grises

Cuando de niña llegué a esa página del libro donde ponía "ENDE", me quedó muy claro que Momo -con la ayuda de Casiopea y el maestro Hora- había aniquilado a los hombres grises.

Con la desaparición de los cenicientos fumadores de flores horarias, podíamos por fin recuperar nuestro tiempo para perderlo a gusto o para regalarlo a nuestras personas más queridas. Era yo una chiquilla entonces, pero ya tenía claro que emplear el tiempo en trabajar para ganarse la vida era también un uso correcto.

El viaje que nos propone Michael Ende a través de Momo -una niña que vive en las ruinas de un anfiteatro- nos escuece en el reconocimiento de nuestro modelo de vida actual; en el que la ambición profesional o personal, el individualismo, la realización a través de los logros... se vuelve contra uno mismo. Los hombres grises de la novela son nuestra propia exigencia y al releer Momo, identifico a estos personajes gélidos y tóxicos perfectamente instalados en las inmediaciones de gente a la que quiero mucho. Conozco bien a estos tipejos porque he estado muchos años arrancando mis días sintiendo el frío de su presencia mientras me iba la vida en "aprovechar" mi tiempo.
Entre las páginas de "Momo" me encontré con estas líneas:

"Al principio apenas se nota. Un día, ya no se tiene ganas de hacer nada. Nada le interesa a uno, se aburre. Y esa desgana no desaparece, sino que aumenta lentamente. Se hace peor de día en día, de semana en semana. Uno se siente cada vez más descontento, más vacío, más insatisfecho con uno mismo y con el mundo. Después desaparece incluso este sentimiento y ya no se siente nada. Uno se vuelve totalmente indiferente y gris, todo el mundo parece extraño y ya no importa nada. Ya no hay ira ni entusiasmo, uno ya no puede alegrarse ni entristecerse, se olvida de reír y llorar. Entonces se ha hecho el frío dentro de uno y ya no se puede querer a nadie. Cuando se ha llegado a este punto, la enfermedad es incurable. Ya no hay retorno. Se corre de un lado a otro con la cara vacía, gris, y se ha vuelto uno igual que los propios hombres grises". Y además se ha quedado solo, terriblemente solo, añadiría yo.

Esta enfermedad que aqueja a los personajes de la novela que sucumben a la propuesta de los hombres grises sólo puede combatirse parando el tiempo: reseteando. Y al fin y a la postre, yo creo que el reseteo pasa por la escucha: a uno mismo y a los demás.

Así arranca la novela que te animo a leer (o releer): "Momo es una niña con un don muy especial: sólo con escuchar consigue que todos se sientan mejor" (...) Momo es la única que no se deja engañar (por los hombres grises), y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del maestro Hora emprenderá una aventura fantástica contra los ladrones de tiempo. Una novela única con la que redescubrir la importancia de la amistad, la bondad y el valor de las cosas sencillas. En definitiva, sobre lo que de verdad nos hace felices".