Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

martes, 28 de abril de 2015

Despedida y cierre

Hacía mucho que no lloraba.

Ahora, más ligera, ya puedo cerrar la cajita que construí con tanto mimo. Dar una vuelta de llave, frotarla con un paño y buscarle un lugar protegida de la humedad, de la luz directa; de las certezas, de los juicios, de los amores que matan. Olvidar por un tiempo que está ahí. Y quizá reencontrarla con nostalgia en un relato sin verbos, en el que palabras sueltas dancen mientras en mi cabeza suenan violines.

sábado, 18 de abril de 2015

Las canciones de mi viaje

No sé hace cuándo cogí el desvío pero sí sé cuándo comenzó mi viaje. Fue el mediodía del 4 de diciembre, cuando una nube de bichos salió de mi estómago y taponó casi por completo mi diafragma. Al cabo de siete días volvió a ocurrir y un mes después mis sensaciones y mi salto al vacío tomaron forma en "Azul". Con "Azul", la primera canción: Europa VII, la desconexión y el diminuto punto azul en el que vivía yo. 

Lluvia y más lluvia. El sonido de la lluvia forma parte, sin duda, de la banda sonora de mi viaje de los últimos meses. Qué forma de caer: sin piedad, sin tregua, inseparable de mí en mis paseos, empapando el pelaje de Baloo y mis botas. La lluvia y yo, tanto tiempo juntas que casi, casi, diría que la aprecio. ¡Yo! Que tanto reniego de este Norte desapacible y húmedo. El "Viento del norte"... preciosa canción que he escuchado tantas veces. Hacerlo ha sido lo más parecido que haya podido vivir a una reconciliación con mi tierra. Algún día tenía que dejar de enfadarme con este clima insufrible, que me sigue pareciendo una pesadilla! Pero necesito la energía que gastaba en frustración meteorológica para muchas otras cosas.

Por ejemplo, para acomodarme al compás de mi "Negra sombra" (https://youtu.be/bIcGcBZX75g), que en la versión de Luz Casal, se hace presente con una densidad en sintonía con la atmósfera de arraigada tristeza que recrean las palabras de Rosalía de Castro. Maravillosa canción que conocí gracias a mi actividad como coralista en Ahots Argiak. "En todo estás y eres todo. Para mí y en mí misma moras".

Como le Cantique de Jean Racine. No acertaré a expresar con tino lo que provoca en mí esta pieza, pero se podría parecer bastante a la serenidad: mece mi espíritu, me seda y reconforta.

"Ma solitude". Qué decir que no diga esta canción: "No estoy nunca solo con mi soledad". Para mí es como el otro lado de la negra sombra; el lado donde se acepta la mirada hacia dentro de uno mismo y se acepta lo que se ve. Con paz.

"La llorona" lo tiene todo. La evocación a Frida Kahlo en la voz de Chavela Vargas encoge el alma, como lo hacen sus cuadros. Pude ver algunos de los más conocidos en una exposición en Venecia. Asistir a ese dolor físico recogido y transformado en desgarros de colores, es una emoción tan intensa como inolvidable. Adoro a esa poderosa mujer y a su relación con la condena de su mala vida. "Me quitarán de quererte, llorona, pero de adorarte, nunca".

Cierro este saquito de temas escogidos con un tema de Piero: "Otra vez cambio de casa". Quien dice casa, dice camino, dice convicciones, dice actitud, dice prisma... "Pero tener claro dónde ir es tener claro qué decir y es tener claro dónde hay que meter las manos". "Cuando todo ha florecido, aquí en la casa hace frío y afuera no".