Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

A vueltas con la ropa limpia

Quienes me seguís por aquí, sabéis que este tema me trae a mal traer. Pues a vueltas con la ropa limpia.

He tenido la suerte de que como responsable de Comunicación de Cáritas me invitaron a participar de un encuentro con periodistas, para hablar de la campaña Ropa Limpia de Setem: "Periodismo comprometido: más allá de las tragedias. La lucha por la dignidad". 
Éste es el texto que he preparado para la página web de Cáritas de Vitoria y lo publico aquí también. Para sumar.
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ENCUENTRO CON PERIODISTAS ORGANIZADO POR SETEM PARA INFORMAR DE LA CAMPAÑA ROPA LIMPIA. 25/09/2014


Recibimos la invitación de Setem Hego Haizea para asistir a este encuentro de periodistas llamado "Periodismo comprometido: más allá de las tragedias. La lucha por la dignidad".

Periodistas y responsables de comunicación de organizaciones fuimos convocados ayer para compartir información y poner sobre la mesa el papel de los comunicadores en la denuncia y sensibilización sobre las condiciones laborales que sustentan el negocio de la ropa fabricada en Asia. La campaña Ropa Limpia de Setem (www.ropalimpia.org/es) actúa realizando investigaciones, concienciando y movilizando a las personas, presionando a las empresas y denunciando casos.
Tuvimos ocasión de compartir mesa con Eva Kreisler, coordinadora de la Campaña Ropa Limpia y Zigor Aldama, corresponsal en Asia. De su mano conocimos la situación en la que las trabajadoras de las fábricas textiles de Asia desarrollan su labor. Es de sobra conocido que esta producción se sustenta en condiciones sumamente precarias: sueldos mínimos indignos e inseguridad laboral que nos llevan a hablar de explotación, incluso, infantil.

Tras los trágicos sucesos de Bangladesh
El derrumbe del edificio Rana Plaza o el incendio de la fábrica textil Aswad Composite Mills, en Bangladesh, fueron noticia el pasado año, contribuyendo a visibilizar la situación de tantas personas que encuentran en la producción textil su medio de vida. Desde estos trágicos sucesos, la presión mediática (por primera vez se citan los nombres de las marcas) y de los consumidores a las empresas ha hecho que algo mejore. El salario mínimo ha pasado de 28€ mensuales a 50€, pero sigue siendo el más bajo del mundo. Algunas empresas dicen estar perdiendo dinero con esta subida y planteándose marcharse a otro lugar donde puedan pagar menos por el mismo trabajo.
El corresponsal Zigor Aldama que ha estado en varias ocasiones en Bangladesh, contó a los presentes que no le permiten la entrada en las fábricas de las grandes marcas, aunque sí en otras en las que comprobó las malas condiciones laborales, el trabajo infantil y la falta de seguridad. Aldama denunció también la subcontratación múltiple que lleva a concluir que aunque haya empresas que no someten a sus trabajadores a las condiciones relatadas, sí adquieren las materias primas de estos talleres; con lo que forman parte del negocio indigno de la mano de obra en condiciones de explotación.
El hecho de que no haya periodistas en el terreno dificulta mucho que se elaboren noticias sobre lo que allí ocurre. De ahí la importancia de que los profesionales de la comunicación y la sociedad en general adquieran compromisos en la denuncia y visibilización de esta sostenida vulneración de los derechos humanos de tantas personas.

Fondo de compensación
Por su parte, Eva Kreisler, coordinadora de la campaña Ropa Limpia, habló del fondo de compensación con el que las víctimas de las malas condiciones de trabajo en los talleres textiles deberían ser reparadas. El fondo de compensación se nutre de una aportación voluntaria cuya cuantía únicamente es posible conocer si las propias empresas lo comunican. En palabras de Kreisler "es necesario regular la contribución al fondo para que sea obligatoria para todas las empresas".
En el turno de preguntas de los periodistas presentes se pusieron sobre la mesa reflexiones sobre el periodismo comprometido y la responsabilidad de dar a conocer realidades de injusticia. Al hilo de estas inquietudes, dijo Aldama: "No creo en el periodismo comprometido. Creo en el periodismo. Y el periodismo tiene que estar comprometido con la verdad". 

¿Qué se puede hacer?
Siguió la pregunta recurrente: "¿Dónde compramos la ropa?". Aldama dijo apreciar el posicionamiento de Setem que no aboga por el boicot a las marcas. Tanto Kreisler como Aldama coincidían en afirmar que la clave está en presionar a las marcas para que mejoren las condiciones de trabajo. La manera de hacerlo pasa por apoyar campañas, interesarse por la responsabilidad de las empresas productoras, pedir información sobre el origen de los productos, contribuir a la visibilización de las noticias que dan cuenta de lo que ocurre, compartir contenidos en redes sociales, en el propio entorno; organizarse colectivamente para hacer denuncia...
En el dossier entregado a la prensa se recoge lo siguiente con respecto al boicot a las marcas: "La campaña Ropa Limpia quiere estar al servicio de las personas trabajadoras y éstas prefieren conservar su trabajo. Cuando denunciamos un caso ponemos todos los esfuerzos para evitar que las empresas decidan dejar de hacer negocios con una fábrica o con un determinado país y llevarse la producción a otro lugar. Lo que pedimos es un modelo de producción que no ejerza una presión intolerable en los trabajadores y trabajadoras por hacer entregas más rápidas, y en los intermediarios por vender más barato, dos factores que empeoran las condiciones de trabajo". Es cierto que la opinión pública asocia la explotación de las fábricas textiles a grandes marcas productoras de ropa, pero como apuntó uno de los periodistas presentes en el encuentro:  "Hay muchos negocios más pequeños que venden ropa con su propia marca, pero van a Asia a comprar las prendas que luego venden aquí".
Para concluir el encuentro, Eva Kreisler, coordinadora de la campaña Ropa Limpia, hizo hincapié en la capacidad de los medios de comunicación para sensibilizar y concienciar a las personas. Nos quedamos con una frase: "El periodismo es ante todo un derecho, un compromiso y un servicio".

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El horror de la vuelta al cole

¿Quién dijo que el día malo era el 1 de septiembre? El verdadero horror de este mes odioso es la segunda semana en la que se produce la vuelta al cole. Ésa que la publicidad refleja con niños, niñas y madres (sobre todo madres) supercontentos ellos, estrenándolo todo al mejor precio.

La vuelta al cole es un fenómeno que se produce en un constreñido espacio de tiempo, in extremis. Todos los libros y carpetas tienen que estar forrados ya, porque si no... No sé qué pasaría. La vida no me ha regalado la paz suficiente para demorarme en esta exigencia más de 24 horas. Este año, además, tenemos el novedoso mandado de marcar con el nombre de nuestras criaturas pinturas y rotuladores. ¡Y no me refiero a la caja! ¡Cada pintura y cada rotu! No vaya a ser que se nos caiga un rojo al suelo y no podamos saber de quién es, sin tomar las huellas ante un agente de la policía científica. ¿Sabéis esa afición tan china de escribir un textito de Mao en una lentejita? Pues un poco así me he sentido yo, poniendo en cada ladito del hexágono que forma la pintura, el nombre de mi benjamina. Después he rotulado las reglas, el sacapuntas, la barra de pegamento, ¡la tijera! ¿Nos hemos vuelto locos?
Andereños y maizus del mundo: #BastaYa. Se puede volver al cole sin tanto empeño #SíSePuede.

Me siento como quien ha pedido una hipoteca por un dinero que no puede pagar. Abrumada y desolada ante la convicción de que no podré hacerle frente. Las tardes de fiesta escolar me van sobrando ya. ¡Hala: todo el mundo al cole, mañana y tarde, que mamá tiene que recuperar ya la ilusión por la vida!

El equipamiento textil es otro temazo. Porque no hay manera de acertar. Si esperas a que vayan necesitando ropa, amiga, no la encontrarás. Vitoria es así de cachonda. El invierno dura hasta agosto, pero como pretendas comprarte un abrigo en febrero, vas lista. Así que una prevé. Y ahí es donde te las mete dobladas el destino. Porque tú compras dos vaqueros en septiembre y a primeros de noviembre, la niña pega el estirón de su vida. Señor: ¿por qué? Mira que les tengo dicho a mis hijas que si van a crecer, lo hagan a principio de temporada. Pero es que ellas ya tienen muy arraigada la costumbre de ponerme en modo radio y hacer lo que se les pone en las puntas de la melena. No me hagáis hablar del eterno debate que comienza con la pregunta: "Mamí: ¿pero tú a qué llamas las puntas?".

Me consumo. No me llega el forro para dos libros. Señores y señoras desarrolladoras: creen ya una aplicación para calcular el forro que se necesita para enfrentar la vuelta al cole con éxito. Respecto al papel adhesivo, ¿a nadie más le da por llorar? Esas bolsas, por Dios. Que te lo estás currando más que un parto; ahí... con cuidado, pasando el trapo a la vez que descubres el adhesivo... Pero da igual, porque siempre, siempre, se impone la pompa, soberbia ella. Sabiendo que acaba de darte donde más te duele. Vas a por la agujita "para pincharla y sacarle el aire". Tus hijas te miran con poca fe, como casi siempre. Procedes: pinchas, aplastas la bolsa... Y te encuentras la cara de la niña que sin palabras dice: "pues se nota". Pero no lo verbaliza, porque sabe lo que hay: una madre a punto de hacerse una mortaja con el aironfix, para poner fin a tanta impotencia. Y es que el aironfix siempre sobra. Se autopeta de bolsas el sólo de año en año y no te sirve. Pero aún así lo guardas. Desarrolladoras y desarrolladores, por favor: otra app para calcular los metros de papel adhesivo.

Dios mío, cómo acabaremos #VivoSinVivirEnMí #MueroPorqueNoMuero