Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

lunes, 14 de abril de 2014

Los pequeños de Arias Cañete


Recientemente, el cabeza de lista del PP para las europeas, Miguel Arias Cañete, ha hablado:

Una piensa que esta gente tiene asesores que miran por su imagen pública y les escriben los papelitos con los que intentarán alcanzar la gloria mediática. Pero, claro, hay un riesgo que se corre en el hecho de que el que tiene boca se la juega y, a veces, se equivoca. Si lo que dijo el Sr. Arias Cañete estaba o no bajo “control” previo al desparrame verbal, no lo sabremos. Pero, amigo: lo dicho, dicho está.

Dijo muchas cosas Arias Cañete. Algunas, tronchantes: “Cristóbal (Montoro): los españoles tienen una deuda contigo, porque lo has hecho bien”. Claro, que los españoles tenemos una deuda. Pero no es con Montoro. Es con Europa, es muy grande y es la que está pintando de gris el presente y poniendo en entredicho nuestro futuro. “Porque lo has hecho bien”. En provocaciones facilonas, no pienso desgastarme. Teniendo en cuenta además que trabajo en Cáritas, Montoro es un señor que me daría para un buen rato y no quiero desviarme.

El candidato del PP –que por lo visto contaba con la llamada de Rajoy para lucir siglas en Europa- se metió a afear la conducta a sus contrincantes políticos y estableció una nueva categoría para los –también contrincantes, Sr. Arias Cañete- que llamó “partidos pequeños”. Como militante del partido Por un Mundo + Justo (M+J), el hecho de que este señor nos cite me pone en guardia. Nos dedicó unas palabras, pero ya dijo que nunca más hablaría de nosotros. Qué detalle.

“Los pequeños partidos en la UE son votos que no tienen ningún impacto, porque para trabajar se necesitan grandes mayorías”.

¿Grandes mayorías? ¿Por qué, Sr. Arias Cañete? ¿Dónde lo pone? ¿Por qué los parlamentos tienen que ser de dos colores predominantes y algunas manchitas de otros tonos? Y si el pueblo tiene más de dos voces, ¿qué pasa? ¿Que tenemos que hacer como que no las oímos y dejar de hablar de ellas? ¿No es muy simple este planteamiento para un político de partido grande? Fíjese que a mí me parece que para trabajar por una comunidad, más que grandes mayorías lo que se necesita es respeto, actitud y compromiso con el bien común. Cuanta mayor sea la pluralidad, más rico será el proceso de trabajo, más ajustado estará el gobierno de las cosas a lo que en las urnas quiso decir el pueblo. Y si el pueblo decide un gobierno bicolor, sea, Arias Cañete; pero no caiga en el error de devaluar el voto a los partidos pequeños ni de minimizar el impacto de nuestro discurso. No tendremos los medios ni los apoyos, pero tenemos la convicción, el esfuerzo, la cercanía y la certeza de que la política no tiene nada que ver con cabezas de lista que deciden que no merece la pena hablar de unos y que lo que sí la merece es emplearse en hablar mal de los contrincantes de su “nivel”. En los partidos pequeños –al menos en el mío- todos y todas contamos y sumamos. Trabajamos mucho, con todas las dificultades de no contar con el eco en los medios ni con recursos económicos para hacernos suficientemente presentes. Pero aún así son muchas las personas que nos conocen, nos siguen y nos animan a reforzar nuestro proyecto y a llevar la ilusión de una política para las personas. Su sentencia de ignorarnos me parece un lamentable alarde.

El voto es un derecho. Y el voto en conciencia es un voto que además adquiere grandeza por la confianza en un sistema (que hoy por hoy no lo merece) diseñado para ser altavoz de los ciudadanos y ciudadanas. El discurso del voto útil es pura manipulación ejercida desde la tribuna y el eco que tienen garantizado los partidos grandes. El mal menor no puede ser una opción en una democracia sana. Los y las electoras tenemos que ser responsables y votar por la opción que consideremos mejor para nuestra comunidad. Y tenemos que velar porque nuestra voz sea tenida en cuenta exigiendo un cambio en la ley electoral, de manera que el impacto de los votos a los partidos pequeños encuentre justo reflejo en la representación parlamentaria. 

Vídeos respuesta:
Respuesta del partido Por un Mundo + Justo
Respuesta del candidato de M+J, Miguel Ángel Vázquez.

jueves, 10 de abril de 2014

Gris

El gris es un sentimiento. Una mira el cielo y ese gris que ve no es un negro deslavado ni un azul sucio. Es el gris de cuando no acabas de tener frío, pero no te sobra la chaqueta; de cuando te dispones a comer algo, aún sabiendo que no tienes hambre; de cuando piensas en qué quieres hacer y no hallas respuesta de pura pereza. Gris es el jersey de cuello alto en abril. Gris es la expresión de la mirada mientras vemos el Telediario. Gris es tener la certeza de que las vacaciones no recargan pilas, de que no por mucho sonreír se siente mejor el ser humano.

Gris es la preocupación por los nuestros y el cansancio. Gris es el "no" permanente en la boca de los niños y niñas, la discusión perpetua del mandato a sabiendas de que no habrá opción. Gris es el desgaste de la paz, la agonía de la Tierra, el papel de celofán que envuelve la honestidad y la ética, a la espera de tiempos mejores.

Gris es el nuevo color que viste la esperanza cuando se siente el dolor de las personas más queridas.
Gris es no recordar, no comprender, no perdonar, no ser capaz de llegar a tiempo. Gris es el grafito que traza un garabato rabioso mientras tiene lugar una llamada perturbadora. Gris es una tarde de sábado en la que la soledad se propone como el mejor plan posible.

Gris es el llanto inesperado que limpia las pestañas de una mujer que se había pintado la mirada para disimular. Gris es no poder recordar el calor que siente el cuerpo bajo el sol... y haber sido tan estúpida de, en alguna ocasión, haber buscado la sombra.

El gris es el color del stand by.