Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Jueves de chachas

Esta entrada está dedicada a Alicia. Alicia es la suegra de una comadre y es justo decir que Alicia es lo más.

Nos batíamos en retirada en la tarde de ayer a hora temprana, para abordar ejecución de tareas escolares y asuntillos domésticos varios, antes de nuestra programada cita de chicas. “¿Salís hoy? ¿Jueves? ¿Cómo las chachas?” Jajajajajajaja… Ahí le has dado Alicia: como las chachas. Jajajaja…

Un rato después, nos encontrábamos las cuatro frente a la cartelera del cine, deliberando. No queríamos ver películas de niños que sufren pesadillas, porque somos madres; no queríamos ver películas de hombres que asustan a mujeres que duermen, porque somos madres y muy bien, muy bien, no dormimos. Almodóvar ya sólo se pasea a horas tempranas y como somos madres, nos pilla en el parque. Esto me lleva a la conclusión de que cuando una es madre hay muy pocas pelis que pasen los filtros. A pesar de eso, a pesar de nuestras aprensiones hubo una película que se nos coló, pasando el filtro con holgura, ufana y desafiante. Y ya no podemos decir que seguimos siendo las mismas. Tentación en Manhattan es una mierda de película. Sin paliativos.

Nos llamó la atención porque la sinopsis (alguien debería prohibir este parrafito odioso que o te destripa la película o se la inventa para llevarte al huerto). Decía que nos llamó la atención la sinopsis de sin par peliculón porque nos servía en bandeja la batalla de la madre malabarista. Los jueves de chachas tienen su sentido y finalidad en forzar un espacio y tiempo para venirse arriba: Tentación en Manhattan podía ofrecernos eso. ¿Podía?

No. No podía. No debía. El viento soplaba en contra en los Yelmo Cineplex. Vodafone nos hizo abrir boca con un espeluznante anuncio de seres humanos en gayumbos de todas las tallas, porque es que este operador ofrece tarifas adaptables a todos los paquetes. Desolador cómo está el panorama de la creación publicitaria. Pero lo peor estaba por venir: Sarah Jessica Parker se subió de nuevo a sus tacones, cogió la cartera de piel, nos presentó a su marido y a sus dos hijos y empezó a rascarse la cabeza como una loca, porque una madre trabajadora sin piojos no hubiera sido creíble.

Y a partir de ahí, la repanocha. Mujer trabajadora que no puedes con la vida a qué te metes a jugar a ser un hombre. ¡No ves que se pierde una mujer, con la tontería! Podría entretenerme y entresacar con saña los mensajes demoledores de esta cinta, pero es que me da una pereza… Sólo una escena: culpa atroz de la madre laborante que no ha oído/visto las veinte llamadas de su marido intentando comunicarle que su niño de dos años había tropezado y caído, un poco, por la escalera. Escena rodada en el mostrador de un presumible Urgencias, niño tronchándose, madre desolada desubicada y padre garante del valor de la familia: “tu hijo se ha caído por la escalera y tú no estabas allí”. Pues menos mal que no estamos presentes cada vez que nuestros hijos e hijas se despeñan, porque de dónde sacaríamos tiempo para hacer nuestras célebres listas de lo que tenemos que hacer mañana.

Si el contenido no daba la talla (ni siquiera para Vodafone), la pantalla del Yelmo Cineplex se mostró continente incontinente. La película no cabía: cabezas cortadas, ídem con los bajos de los fotogramas. Un desastre en la línea de nuestra elección.

No nos quedó más remedio que reclamar devolución del importe. El responsable de la sala nos metió en un cuarto oscuro y luego dio la luz. Nos sacó la hoja de reclamación y no nos ofreció ni asiento ni boli. A mí con esas: a la velocidad del rayo, abrí mi megabolso, empuñé mi boli y disparé. El reclamado me miraba con cara de pocos amigos, pero achantó. Firmó y asumió que aquella noche, en aquella sala, las chachas tenían la sartén por el mango.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El Notas y su cuadrilla

Tengo yo muchos defectos y muy evidentes. Es así. Pero si hay algo de lo que puedo hacer gala es de mi capacidad organizativa. Hablo hoy del ámbito profesional: he tenido una mañana de locos y locas, por causa, fundamentalmente, de la falta de compromiso y capacidad de terceros para tener bajo control su cotarro. Sé que el exceso se mide en función del umbral de exigencia del que exige. Y aún teniendo en cuenta eso (que soy bastante exijona, quiero decir) me atrevo a determinar que la desorganización es una constante en las prácticas laborales.

Y yo no puedo con eso. Me vuelvo loca, me cabreo, me disparo, me pongo muy nerviosa, se me pone un dolor de cabeza… Y desde la enajenación que me provoca este bombeo cerebral atroz hago un llamamiento a todas las personas de bien que visitáis estos lares, que dejéis pasar un tiempo antes de mandarme un email con un mensaje parecido a éste: “Perdona: no encuentro tu correo con lo que me pedías… ¿Qué necesitabas?”. Esto no se hace.

Aquello que pedí, que necesitaba con urgencia hace muchas semanas a, pongamos, Berta, debería haberse impreso y puesto en una carpetita de cosas urgentes para tener en cuenta en un espacio razonable de tiempo. Pero no se hizo así, porque, total, en este país no nos pasa nada por traspapelar, por olvidar hacer, por no devolver una llamada, por dejar para mañana... No pasa nada. Porque siempre hay alguien que compensa el desinterés o el apalancamiento del que tiene a su lado cobrando lo mismo o incluso –y casi siempre- más.

Berta me ha dado la mañana, pero podría haber sido Sonsoles, Milagritos, Monchete o el Notas. Porque cuando no te dan de sí las horas de trabajo esta especie de improductivos se reproducen como las setas en otoños lluviosos. Y a mí no me dan las horas de trabajo ni la paciencia ni las ganas de compensar tanta inutilidad. Yo veo cada mañana con mis hijas, desde el coche, la cola de hombres y mujeres que esperan a que abran las puertas de la oficina de empleo. Seguro que muchos de ellos y ellas lo harían bien, pero mantenemos a estos otros, malos conocidos; no quiero entrar a valorar por qué. Pero pagamos el precio, muy alto, de desencantar a personas con ilusión por hacer y crecer en el ámbito laboral. Es injusto y además, inmoral.

viernes, 21 de octubre de 2011

FIN (o casi)*

¡POR FIN! ETA ANUNCIA EL FINAL DE LA VIOLENCIA. El dolor y la sinrazón del terrorismo dejan paso a la esperanza, tras medio siglo de sangre y duelo, tras 858 asesinatos.
EL CORREO.
http://www.elcorreo.com/alava/

*FIN (o casi).
DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.
http://www.noticiasdealava.com/

EL FIN DEL TERROR. ETA deja las armas tras 43 años de violencia y 829 víctimas mortales.
EL PAÏS.
http://www.elpais.com/

UN NUEVO TIEMPO PARA EUSKAL HERRIA.
GARA.
http://www.gara.net/

ETA ALARDEA DE SUS ASESINATOS Y EMPLAZA AL GOBIERNO A NEGOCIAR.
EL MUNDO.
http://www.elmundo.es/

20-10-2011: AGUR ETA.
PÚBLICO.
http://www.publico.es/

ETA CESA SU ACTIVIDAD ARMADA SIN ENTREGAR LAS ARMAS.
LA RAZÓN.
http://www.larazon.es/

ETA ANUNCIA QUE DEJA DE MATAR TRAS 858 ASESINATOS.
LA GACETA.
http://www.intereconomia.com/la-gaceta

sábado, 15 de octubre de 2011

Fan

Ni siquiera de chicuela he sido yo de darme a los mitos del momento. No he ido a conciertos a pegar grititos ni he saqueado las revistas de moda, para hacerme un colage de ídolos que lucir en la carpeta de clase.

Sin embargo, hoy, a medio añito largo de que caigan los 40 sobre mis espaldas, recortaría y pegaría una foto. Me declaro fan número 1 de una mujer anónima, que me tiene presa de admiración por su persona.

Es una discreta luchadora. No mete nada de ruido. Nada. Pero avanza y gana terreno en las líneas, para proteger lo suyo. Sin perder el Norte. Serenidad al mando, comprensión pautada y la fuerza de quien teme que no la quieran más, sin olvidar que el amor a una misma no permite soledad en compañía.

Me regala su confianza y siento orgullo de que aprecie mi cercanía y escuche mis palabras, tantas veces torpes e incapaces de aliviar su desencanto. Me cuesta descubrir su mirada apagada algunas veces, pero me encanta verla agarrada a pequeñas ilusiones que la arrastran desde el cansancio y la tristeza hacia su empeño.

Olalá tuviera cápsulas de confianza con las que prepararle un café expresso. Y unas torrijas de canela con las que acompañar uno de tantos momentos. Y un rinconcito en un bar en el que reirnos de todo esto, al abrigo del frío que acabará llegando, espero que sólo a nuestros cuerpos y no a nuestros sueños.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vijo nuevo, puto viejo y Villanueva de Álava

Jajaja… Esto de qué va, pensaréis.

Pues, en origen, de una confusión de caracteres y alguna dificultad infantil para garabatear la dirección de su casa en una invitación de cumpleaños. Ponía calle Vijo Nuevo, pero yo recordaba algo así como puto viejo. Que no podía ser, lógicamente, jajaja. La madre, aportaba luz a mi desvarío esta misma mañana: Villanueva. Villanueva de Álava. Ah, vale.

Me sirve esta anecdotilla de andar por casa, para detenerme a divagar un pelín sobre esas espontáneas confusiones que tanta vidilla nos dan. El martes mismo una chavalita acompañada de otra inocente chochola hacía entrada triunfal en una parroquia preguntando “¿Está la cura?” “¡El cura, tía! ¡Que los curas son hombres!” Si no pusiera la mano en el fuego por la corresponsal que me lo cascó tronchada perdida, diría que esto nunca pasó.

Pero pasó, porque estas cosas pasan. También el momento impagable en el que la sin igual Merche voceaba desde el balcón de una casa rural: “¡Cuidado, que hay ropa quemada!”, para advertirnos de que la chiquillería podía pillarnos in franganti. La frase sumió a los presentes en una confusión valorativa de tremendo anuncio, hasta que nos caímos del guindo y pasamos al despiporre general.

Y esa abuela, exhausta de recordar los historiados nombres de sus nietos y nietas, que decide -sin esperar aprobación alguna- llamar Jonás al pequeño Unax y terminar con el problema para siempre.

En mi improvisado recopilatorio, tengo algunas anécdotas más dolorosas, que afectan directamente a mi estirpe: ¿por qué Goño? ¿Quién tiene tan mala idea o el dedillo corazón con tanta holgura en el teclado, para mutar mi apellido Goñi, con resultado tan grotesco? Recientemente he pasado por esto: el mismísimo señor Ararteko (defensor del pueblo, me río yo visto lo ocurrido) se dirige a mi persona apellidada, se ve, Goño. La defensa que este señor tan ilustre pueda hacer de mis intereses ha perdido fuerza después de esto. Hay unos previos, señor Ararteko. Hay unos previos.

Para finalizar, una bastante gorda. Omitiré los nombres de las protagonistas, por vergüenza torera: paradita en Briñas para hacer un alto en el trayecto Vitoria-Laguardia. No haré más sangre. Quien quiera entender, que entienda ;)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Carta a la señorita Sonia

Señorita Sonia (omito "estimada" porque yo suelo ir de frente):
Eres muy pesada. Y básicamente, ése sería el mensaje pretendido con esta misiva. Podría dejarlo ahí, pero no va a poder ser. La caja de Pandora ha petado y no hay vuelta atrás.

Ocurre que en este preciso momento estoy dudando sobre si debo seguir con este recurso no violento o si debería redactar un impreso de denuncia por acoso intelectual.

Te diré de nuevo que eres el ser más encorsetado y canso que he conocido en toda mi vida laboral. Y otra cosa: no nos gusta el tratamiento de usted, señorita Sonia. Ni la señorita Marta ni yo somos cacatúas. Diré más: la señorita Marta rebosa juventud y frescura por todos sus poros. Ni ella ni yo merecemos este acoso al que nos tienes sometidas. ¿Qué papel?, ¿qué papel?, ¿QUÉ PAPEL es ése a cuya consecución estás dedicándote en cuerpo y alma, señorita Sonia? ¿Por qué, por qué, POR QUÉ escribes a mi cuenta y encabezas tus reiteradas solicitudes con Señorita Marta:? Creo que ya te lo he explicado muchas veces: comunicacion@..., yo; la otra, señorita Marta.

Oye: ¿no te aburres de decir siempre lo mismo? ¿No te entra un sopor desmedido cuando nos sueltas, ¡otra vez!, el rollo ése del papel que necesitas que te haga llegar la señorita Marta?

La señorita Marta amenaza con direccionarte un duplicado de su partida de bautismo, porque igual te mola. Total, vas a seguir pidiendo el otro papel per sécula seculorum y se lo reclamarás a nuestros herederos, sin cortarte un pelo, desde el más allá. Y de ahí nacerá una leyenda del calado social de la chica de la curva. Los internautas del futuro enfrentarán tus videoconferencias a través de su iPhone 4238 y se preguntarán atormentados los unos a los otros qué papel es ése que necesita la señorita Sonia, para que su espíritu quede en paz para siempre, para todos y todas.

Pero no hallarán respuesta. Porque las respuestas están siempre en el interior de uno mismo. Así que, por favor, señorita Sonia, busca el papel en tu interior y mándamelo en pdf, porque he generado una morbosa curiosidad por tal documento intangible, objeto de tu deseo.

Deseando fervientemente que te quedes sin ADSL, te saluda

La señorita Macarena (comunicacion@...; no la otra)