Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

martes, 26 de julio de 2011

Veo raro

Es el tercer día que amanezco con un terrible dolor de cabeza. Tras muchas horas de dolor y momentos puntuales de desear una fugaz guillotina sobre mi pescuezo, la percepción de la realidad se vuelve confusa. Quizás es porque no puedo abrir los ojos del todo; no sé si porque los músculos de los párpados no me responden o si es por esta luz ofensiva de los días nublados de verano (inciso para mandar un abrazo gordo a mi amiga Ana, que celebra hoy su santo, y se duele, pobre, del asco de tiempo que tienen - al menos hoy- también en Zaragoza. Tú sabes cuán grande es la comprensión que encuentras en mí).

Pues eso, que no veo bien. Que se pasea delante de mis ojos una telilla… como un tul… como esa nube horrorosa de las discotecas que, por otra parte, tiene el mismo efecto que la luz blanca ésa, espídica e intermitente, que hace que parezca que todo el mundo baila que te mueres.

Luego es que resulta que miro la prensa y me encuentro con noticias que… ¿de verdad destacan eso en portada? Pues sí, en portada: “Me encanta el verano en Euskadi. Es mi día favorito del año”. Se trata de una página de Facebook. La noticia la da a conocer El Correo Digital bajo este titular: “Euskadi iguala hoy el récord de días de lluvia en el mes de julio: 19”. Se ve que los vascos y vascas que tenían que estar abarrotando las piscinas ya no saben en qué entretenerse. 4.500 seguidores. A mí en ésas no me pillan. Por cierto, Paco: ¿tú crees que nos tienen pinchadas las comunicaciones? Este dolor de cabeza...

Otro titular que consigo leer por detrás de mi niebla particular: “Vitoria pierde juventud y registra su mayor envejecimiento en 20 años”. Menos mal que aunque nos hagamos viejos, nuestra piel está divina, porque como el sol ni nos huele…

Más: “Fiesta bestial en el campus por el patrón de los ganaderos”. Se entiende el juego de palabras pero, en serio, compañera periodista: bestial, no. Que se tiró lloviznando todo el día.

Otro: “Belén Rueda tiene miedo”. Se mete en la piel de una jueza que investiga extraños sucesos relacionados con hombres (lobo) en la nueva serie de Antena 3. Permitidme la broma, amigos que me seguís… Es este dolor de cabeza…

Y uno más: “A Telecinco no le gusta la palabra telebasura”. Ni a mí las previsiones de Euskalmet. Pero es lo que hay.

viernes, 22 de julio de 2011

Siempre es la misma "carajada"

Sin más, añadir a mi entrada de ayer que hoy me siento ciertamente acompañada en mi estado de locura transitoria asociada a frentes fríos indeseados. Esta misma mañana en el tranvía tenía lugar esta conversación que reproduzco con toda la fidelidad de la que mi veloz bolígrafo ha sido capaz: -¿Ya miraste el tiempo para hoy? –No. Ya no lo miro, porque es siempre la misma carajada. A estas alturas del año guardándonos con chaquetas. –Aaaaaah, sí. Así es la cosa. Aquí no sabe llegar el verano.

Pues ya seremos punto estratégico de comunicaciones, ya. Pero el verano, llegar hasta aquí, no sabe.

Termino haciendo gala de una generosidad que creo que el destinatario no merece, y le cedo un espacio en mi blog a otro ciudadano, en el mismo tranvía: -"Da gusto. Estos días tan sanos…". Anda, anda... Bájate que la siguiente parada es la tuya. Bájate y no ofendas y respeta. Respeta, hombre de Dios. Respeta. ¡Oyeeee! Que te dejas la chaqueta…

jueves, 21 de julio de 2011

Toma "green"

14:00 horas del 21 de julio de 2011. 16 grados, cielo cubierto de nubes, chubascos frecuentes. Seguirá precipitando ocasionalmente. Viento intenso del noroeste. Temperaturas en franco descenso. Franco desencanto, franco encabronamiento, franca amargura en mí. 

Tengo los pies helados y estoy muy, muy enfadada. Mucho. Y muy harta y muy desesperada. Es que un 21 de julio es bastante verano ya, ¿no? ¿Quién nos roba las estaciones cálidas y por qué?

¿Por qué?

¿Me puede decir alguien qué es la ropa de verano y para qué se utiliza? ¿Podría algún fabricante comercializar crema solar en formato botellita de licor para que no nos dé tanto coraje tirarlo entero porque ha caducado sin estrenar?

Estoy tan deprimida que ni siquiera me voy a meter hoy con lo green que somos.

lunes, 18 de julio de 2011

El "palabra de honor" no compensa

Este fin de semana he estado de boda. Mucha gente joven y bien arreglada. La verdad es que ellas, monísimas. Un gusto: sin estridencias destacables.

Me ha llamado la atención la elección mayoritaria entre las mujeres del escote conocido como “palabra de honor”. Dice mi madre que le viene el nombre a la tranquilizadora frase de “palabra de honor, que no se me cae”. Yo tengo que reconocer que nunca he vestido un palabra de honor, porque soy de ésas que no se lo creen; lo de que no se cae, digo. Pero si ya tenía mis sospechas, después de este fin de semana, mi certeza es total: todas temen que suceda.

Y es que sucede. Se cae. Desciende desde el lugar que se le asigna sin ningún miramiento, dejando al descubierto sostenes color visón sin tirantes, con copas enriquecidas y redondeadas, para un lucimiento generoso de un escote altivo del que quizá no se disponga.

Y como sucede, a la mínima tentativa de desprendimiento una pinza de índice y pulgar se apresura a resituar la frontera del vestido. A veces ocurre simultáneamente: dos pinzas, una a cada lado, y un movimiento rápido, pretendidamente invisible; pretendidamente, digo, porque nunca pasa desapercibido.

El cuerpo que se debe al palabra de honor acompaña siempre este ritual con un ligero arqueo de la parte alta de la espalda. Así, el pecho se esconde ligeramente, y el recoloque se obtiene sin ostentación.

Pues así todas. Un no parar. Durante la ceremonia nupcial, mi Javierito y yo no hacíamos sino constatar la patente incomodidad de estar, a cada momento, pendiente de controlar un escote palabra de honor que, francamente, yo creo que no compensa.

Ocurre como con los vaqueros subcadereros, que se llevaron hace unos años: que en quieto, en el probador, frente al espejo, divinos. Pero todas hemos tenido que agacharnos a comprobar una conexión de la cpu, o a recoger un boli que ha salido volando de nuestras manos… ¡y ahí estaba!: la costurita de nuestras braguitas, si no algo peor. Seguida de esta experiencia, el alzamiento corporal, la pincita digital antes descrita tirando de la cinturilla del pantalón (al tiempo que metiendo tripilla) y el reconocimiento nunca expresado en voz alta: qué mierda de vaqueros. No compensa. Y el palabra de honor, a mi observador entender, tampoco.

viernes, 15 de julio de 2011

Es ella misma. No es nadie más.

Diplomada en Derecho Internacional en University of Cambrige. Master en Dirección Comercial y Marketing por la Escuela Superior Europea Universitaria y Empresarial de Castilla y León. Cuasi cumplida la licenciatura de Derecho. Experiencia laboral en la Cadena Ser y como locutora y coordinadora de programas Musicales (Madrid, Valladolid, Lugo, Coruña). Presentadora de Call Tv en Mediacat Tv, para diferentes cadenas de televisión como Tele 5, Marca Tv, la Sexta… Y otro puñadito de experiencias como colaboradora en distintos programas de televisión.

Bueno: pues un currículo majete, ¿no? Parece que nuestro personaje misterioso ha enfocado su carrera hacia la comunicación. Bien, ¿Y entonces? ¿Cómo se puede expresar alguien tan mal y creerse la comunicadora del milenio? Sufro cuando escucho a esta mujer de verborrea descontrolada y egocentrismo vasodilatador. De verdad que sufro mucho: paso tanta vergüenza viéndola ponerse en evidencia. Me dan ganas de decirle, “Calla, calla, calla…” “Que te está oyendo todo el mundo…” Mi sentido del ridículo no contempla que un ser humano presuntamente cultivado en letras se suelte la melena y genere construcciones de este calado sin enrojecer.

Aída Nízar: te cedo hoy, y sin que sirva de precedente, un espacio en mi blog para que te desparrames una vez más:

 Que nadie cometa la torpeza de comportarse como si tuviésemos cientos de vidas… Que no sea nuestro error, aprender más en la escuela que en la vida”.

Sobre Belén Esteban: “Es ella misma. No es nadie más. Y ella misma tendría que hacerse un examen de conciencia y pensar por qué tiene esa mala interpretación de sí misma.”

“Continúo peleando por conseguir mis merecidos sueños…Que estoy triunfando con el programa de rigor que presento”.

¨Muchos creen que me matan; yo creo que se suicidan”.

¡Bueno, basta ya! La vida no me ha dotado aún de herramientas suficientes para exponerme a tu farragosa dialéctica. Te recomiendo La cartilla de Pipo; nivel avanzado (eso sí). Pienso que necesitas recuperar el sencillo esquema sujeto-verbo-predicado; y ya irás incorporando los complementos, las oraciones subordinas, predicativas… Poco a poco, ¿vale?

Otra de tus perlas:
A Kiko Hernández: “Y ahora quiero que reconozcas que Aída es una gran persona”.
Que no digo que no. Ahí no entro. No me atrevo, la verdad.  Y además, parafraseándote:"Como la verdad siempre triunfa, Aída triunfará".

Creo que la clave está en esta última composición gramatical tan a tu estilo:
"Quiero que conozcáis ese humor que tiene Aída y no conocéis".

Toda mi energía está puesta en las posibilidades que a la humanidad televidente nos brinda esta última gran frase vertida (qué tuyo es este horroroso verbo aplicado a comentarios o frases) por tu persona. Espero, de verdad, que se trate de una broma y que cuando salgas de los platós y extraigas el dispositivo USB que te conecta a tu liderazgo comunicativo, seas para los tuyos una persona normal. Con toda la sencillez que implica. Y de verdad, que no pasa nada. Prueba, a ver.

martes, 12 de julio de 2011

De hambre y poca vergüenza

Si fuera de una generación anterior habría puesto por delante la poca vergüenza y después el hambre. Por situar, aclaro que no me refiero al hambre en el mundo. Y por facilitar un contexto para mi comentario explico que provocan mis palabras las imágenes de mujeres y hombres que fueron portada u ocuparon espacios significativos en los medios de comunicación, el pasado 7 de julio, San Fermín.

No sé qué les pasa por la cabeza a esas mujeres que deciden que el colmo de la megafiesta es despojarse de camisetas y sostenes y liberar mamas chipiadas de vino. No sé qué demonios hace todavía en la cabeza de los hombres la convicción de que un pecho sin cubrir es una llamada al magreo espontáneo. No sé qué lleva a los y las responsables de publicaciones a pensar que una mujer borracha (no me cabe otra explicación) es susceptible de convertirse en portada, denigrando su imagen física, su honor y de paso ofreciendo una imagen lamentable de las mujeres que viven la fiesta exponiendo su cuerpo al hambre del hombre hambriento.

Lo peor de todo es que no se trata de una única foto. Es que son muchas las que se han podido ver ilustrando imágenes similares a la anteriormente descrita. Y entonces ¿el problema dónde está? ¿Quién está hablando de quitarle a una la libertad de desnudarse y permitir que la toquen los machos? Yo, no. Entiendo que hay un contexto de júbilo, fiesta, alcohol… en el que quizás vale todo. Quizás. Yo no lo tengo claro. Pero es evidente también que extrapolada de su momento, la escena inmovilizada en papel se vuelve grotesca y de mal gusto.

A mí me ofende que todos los hombres que, en mi entorno y cercanías, han sido sondeados sobre su parecer ante la publicación de estas fotografías, han reaccionado con risotadas y complacencia. Estoy convencida de que la mayoría han visto en las imágenes a una guarra y a un listo. De ahí haber invertido los términos en el titular de esta entrada. Seguramente, si yo fuera una mujer de más edad habría pensado en la poca vergüenza que tiene esa mujer y en que a los hombres les plantan una teta en la cabeza y qué van a hacer… Afortunadamente, soy de una generación de mujeres que queremos que se nos respete, que trascienda más allá de nuestras curvas nuestro reconocimiento y lugar en el mundo. Queremos aparecer en las portadas de los periódicos por lo que hacemos, no por lo que lucimos, la ropa que vestimos y la dedicación que tienen nuestros maridos. Queremos que nuestros amigos, parejas, hermanos, padres se lleven las manos a la cabeza, como muchas de nosotras, al encontrarnos una foto de portada que nos convierte en un montón de carne sin conocimiento a la espera de la zarpa del león dominante.