Este blog es un refugio, es un capricho, un lujo. Es mi ocasión de jugar con las palabras, de darles forma, de pretender lectores, de desparramar mi sesgada interpretación de esta vida loca. Este blog contiene algunas de mis cosillas que ya sé yo.

sábado, 5 de febrero de 2011

¡Deja de meterte conmigo y mueve el camión!

No estamos para chorradas y menos a las nueve menos diez de la mañana. Lo sospechaba desde hace semanas, pero hoy, al fin, tengo la certeza: la dilatada obra de las oficinas de la Seguridad Social de enfrente de mi casa, no es un proyecto de equipamiento de ciudad. ¡No! Es una operación para poner a prueba mi resistencia y mi capacidad de reacción. Pues van listos.

Esta misma mañana. Mi coche, bien aparcado. Prisas mañaneras (ésas que un duendecillo maligno te mete en el estómago un buen día sin tu permiso y ya no vuelves a ser nunca más la que fuiste) y una rápida valoración de la situación logística, que me agrede según salgo del portal y me caigo del guindo.

A dos metros de la trasera de mi Picasso, un camionazo longo, requetelongo. Nos metemos las niñas y yo en el coche y maniobro para valorar la posibilidad de salir de la encrucijada. Pero no da de sí el espacio. Y toco el claxon: un pito; sin acritud... Y se acerca con los brazos levantados el chófer del día, tan ufano y seguro de sí mismo: "será porque no tienes sitio, mujer..." Miro para atrás para comprobar que el milagro no se ha obrado a mis espaldas y no tengo una M-30 despejada, para maniobrar a mis anchas. Efectivamente, no hay forma de sacar mi coche con el camión que apaciblemente invade mi vía de escape. Y entonces se acerca un policía municipal: "Tiene razón la chica: de ahí no sale". Y entonces llega el momento triunfal de nuestro amigo el de la rosca que adopta actitud condescenciente y media sonrisa ofensiva hasta decir basta: "Es que si hubieras hecho bien la maniobra, salías de sobra...". 

No le he dejado seguir: ¡DEJA DE METERTE CONMIGO Y MUEVE EL CAMIÓN! Estupefacción en su rostro, llave en mano y saltito para alcanzar el lugar del que no debió haber salido en toda la mañana.
Policía municipal que se acerca: "¿sabes quién tiene la culpa de esto? Los que han aparcado en la zona indicada para que estuviera el camión". Cojo rebote y lanzo a la máxima velocidad que admite mi ira mañanera: "Pero no es mi caso. Yo tengo el coche bien aparcado y me quiero marchar: que se mueva ese camión".

Ya lo estaba haciendo: unos segundos más de espera y el vehículo longo desaparece de mi luna trasera. Me piro haciendo alarde de seguridad y manejo de mi coche, a pesar de ser una pobre mujer que no dispone en su humilde vehículo de un propulsor vertical de gran potencia que me haría muchísimo más fácil la vida, en este tramo de mi existencia en el que me planteo hacerme un cursito on line de Tocapelotismo a nivel de usuario. Simplemente, para dar respuesta a las provocaciones diarias que se me lanzan desde esta endemoniada parcela en edificación.